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Red Hábitat de Reservas

Control de especies exóticas en la cuenca del río Uruguay

La segunda causa planetaria de pérdida de biodiversidad, después de la pérdida de hábitats, es el impacto de la fauna y flora exóticas sobre la naturaleza nativa. Por eso, uno de los problemas centrales de gestión en la mayoría de las áreas protegidas es el control de exóticas (animales y vegetales). Una tarea que requiere la comprensión de la comunidad y la explicación de los conservacionistas. La Fundación Hábitat y Desarrollo realiza intensas campañas de control de exóticas en la Red Hábitat de Reservas Privadas, con el apoyo y transferencia tecnológica de la Administración de Parques Nacionales.

Red Hábitat de Reservas: especies exóticas

Control biológico para conservar la biodiversidad

Resulta chocante y contradictorio pensar en eliminar animales y plantas para conservar la naturaleza, sin embargo, de eso trata el control de especies exóticas. En esta nota se reflexiona sobre esta controversial realidad y se muestran las técnicas empleadas por la Fundación Hábitat y Desarrollo en las reservas de la cuenca del río Uruguay integrantes de nuestra red.

La mayoría de los conservacionistas somos seres urbanos que añoramos retomar el contacto entre lo humano y lo divino que hallamos en la naturaleza. Pero lo cierto es que nunca tuvimos que quitar una vida para abrigarnos, ni para comer, ni para refugiarnos. Quizás por eso matar un animal o derribar un árbol nos parece casi un sacrilegio… y así vivimos mientras otros crían, cultivan, forestan, cazan, pescan y talan para abastecernos.

El problema surge cuando tenemos que administrar recursos naturales y proteger la vida silvestre autóctona, ya que para combatir la invasión de plantas y animales exóticos (generalmente asiáticos o europeos), es necesario reducir al mínimo sus poblaciones. Son seres que no tienen ninguna responsabilidad sobre el daño que causan en los ecosistemas sudamericanos y que son tan bellos y ajenos a toda maldad, como el resto de los seres vivos no humanos. Sin embargo, y a pesar de esta “inocencia”, además de eliminarlos debemos asegurar que esa población no pueda recuperarse, lo que significa quitar toda raíz o tallo con capacidad para rebrotar, quemar las ramas con frutos… y en el caso de los animales, eliminar incluso a los ancianos, las crías y las hembras preñadas, aunque eso moleste a los cazadores profesionales, que lo consideran prácticas “antideportivas”.

Se requiere eficiencia en esta tarea, ya que combatir la invasión de especies exóticas es, a priori, una batalla cuasi perdida, por eso se aspira a “controlar” y no a “erradicar”. Solamente se ha logrado erradicar especies invasoras -a un gran costo- en islas pequeñas; en aquellos sitios donde los individuos pueden llegar desplazándose desde un área cercana, sólo se logra controlar la población de animales o plantas exóticas a través de un trabajo sostenido, que una vez iniciado no puede abandonarse porque se corre el riesgo de volver a la situación anterior.

Posiblemente los conservacionistas asiáticos o europeos estén lidiando ahora con estas disquisiciones éticas al matar animales y plantas de América del Sur.


Chancho suelto siempre engorda

En la Reserva Natural Loma Alta, propiedad de la empresa Masisa ubicada en la localidad correntina de La Cruz, hace 8 años comenzó a expandirse exponencialmente una población de cerdos domésticos asilvestrados. Se trata de animales cuyo peso promedia los 70 kg, sin depredadores naturales, que se alimentan de raíces, huevos, pichones, culebras, ranas, ratones, crías de yacaré, carpinchos, ovejas y terneros, provocando alteraciones irreversibles.

Luego de algunas lógicas resistencias para definir una estrategia para cazar fauna silvestre en una reserva natural, se implementó un plan de control mediante la modalidad de caza desde apostaderos cebados. Se contó con el asesoramiento del Parque Nacional El Palmar, entidad que también fue decisiva para definir el control de plantas leñosas en otra reserva de la misma empresa, pero en Entre Ríos (Reserva Natural Arroyo Ayuí Grande).


¿Cómo se realiza el control del chancho doméstico asilvestrado?

Paso 1: Se construye un mangrullo en altura, como apostadero de tiro para la caza.

Paso 2: Se deja reposar maíz en agua en tachos de 200 litros con tapa y semanalmente se arroja el maíz podrido en cercanías del apostadero, para acostumbrar a los chanchos a acercarse al sitio en busca de alimento.

Paso 3: Al llegar los cazadores al campo, se revisa la documentación del arma, el seguro contra accidentes, el permiso de caza otorgado por la provincia, se ajustan todos los equipos de radio en la misma frecuencia y se distribuyen mapas de los caminos y los apostaderos; se definen los tiempos y reglas de la jornada; se brinda una charla sobre seguridad y los cazadores -en parejas- se dirigen a cada apostadero.

Paso 4: Una vez que todos los cazadores se ubican en los apostaderos, y se verifica que no haya gente circulando por el predio, se autoriza por radio a iniciar la jornada de control. A su vez, cada cazador debe solicitar autorización antes de realizar un disparo y/o de salir a buscar un animal abatido.

Paso 5: Tres horas después de iniciada la jornada, una camioneta recorre los apostaderos para cargar las presas en un “batán” que lleva acoplado. Al recogerlas, se coloca una “caravana” numerada en cada animal, se registra el nombre del cazador, a qué distancia disparó y cuántos disparos efectuó.

Paso 6: Los animales son acarreados a un galpón donde son pesados, se registra el sexo, la edad aproximada y se toman medidas corporales. Allí se les quita el cuero y se cortan las piezas que serán llevadas por los cazadores y las que serán donadas a la comunidad de La Cruz.

Paso 7: Al día siguiente los restos se trasladan a un sector del basurero municipal, se disponen en un pozo realizado con retroexcavadora y son tapados con tierra.

Paso 8: El guardaparque lleva muestras de cada animal a un laboratorio para realizar los exámenes de triquinosis y comunica a cada cazador y a la escuela secundaria que recibe la donación de la carne sobre su estado sanitario. A la fecha, ninguna muestra dio positiva a triquinosis.

Este método no es el más efectivo, pero es uno de los más seguros ya que un tirador apostado en lo alto, disparando hacia abajo, disminuye el riesgo de accidentes. Además, concentra el impacto ambiental de la actividad en pocos puntos de la reserva. Por estos motivos, se descartó la caza activa “extensiva”, que podría provocar accidentes y mayores impactos.


De cerco vivo a plaga de los bosques ribereños

En 2001 se creó la Reserva Natural Arroyo Ayuí Grande -también propiedad de la empresa Masisa- ubicada en Concordia, Entre Ríos. Se trata de una angosta galería de selva y pajonales adyacentes que acompañan a ese arroyo en un tramo de aproximadamente 15 km. El curso de agua es escoltado por una selva ribereña conformada por más de 50 especies leñosas, pero existen tramos que, solamente en una década, se convirtieron en “ligustrinales” -espacios dominados por ligustrinas- con escasa presencia de plantas autóctonas.

Desde hace 5 años, la Fundación Hábitat y Desarrollo ensaya allí diferentes métodos de control de plantas leñosas para recuperar el ambiente original. Actualmente se utiliza el método detallado más abajo, con excelentes resultados en especies arbóreas invasoras de bosques ribereños y del Espinal, en Corrientes y Entre Ríos, tales como ligustro, ligustrina, acacia negra, fresno, paraíso, crataegus, mora blanca, mora negra y pino elliotis. En treinta días los ejemplares quedan totalmente secos, tanto en invierno como en verano, y sin aparente deriva o impacto en los ejemplares vecinos.

Paso 1: Conformación de una cuadrilla de trabajo de 3 personas con experiencia en manejo de herramientas y comprometidos en el uso de elementos de seguridad.

Paso 2: El “macheteador” identifica los árboles y arbustos exóticos dentro del bosque y abre camino hacia ellos y a su alrededor. Libera tanto el camino para poder llegar hasta cada individuo, como su contorno para trabajar con mayor seguridad. Marca los árboles para que el resto del equipo los identifique fácilmente.

Paso 3: El “taladrador” -provisto de un mototaladro con mecha para madera de 20 mm- practica orificios en el tronco del árbol siguiendo una línea imaginaria circular. Dependiendo de su grosor, puede requerir de 3 a 6 orificios. Es conveniente realizarlos con una pequeña inclinación hacia abajo, para evitar el derrame del producto.

Paso 4: El “aplicador” -equipado con traje de fumigación, botas, guantes, barbijo y una mochila para agroquímicos de 5 litros-, inserta el pico de la “lanza” en cada orificio y aplica producto (metzulfuron diluido en agua), hasta que la espuma que se produce por la presión de la bomba llega al borde del orificio.


Para ir cerrando…

Estos son ejemplos locales del trabajo que se realiza cotidianamente en miles de áreas protegidas. En todo el mundo, los gestores de reservas se encuentran con la oposición razonable de buena parte de la sociedad que cuestiona estas tareas que probablemente a ellos tampoco les guste realizar, pero que saben necesarias para preservar la diversidad biológica.

A nivel mundial, la invasión de especies exóticas es la segunda causa de extinción de especies, después de la pérdida de hábitats.

En la cuenca del río Uruguay, la Fundación Hábitat y Desarrollo ayuda a propietarios de reservas naturales voluntarias a cuidar su patrimonio natural en sitios donde uno de los dos grandes problemas es la invasión de especies exóticas y el otro es la caza furtiva.

Este trabajo no hubiera sido posible sin el generoso aporte del licenciado Aristóbulo Maranta y del guardaparque nacional Aldo Delaloye, técnicos de la Administración de Parques Naciones, que desde el P.N. El Palmar comparten su saber con la comunidad y son referentes en control de exóticas en el Litoral argentino.

Álbum de fotos: https://www.flickr.com/photos/93245155@N08/albums/72157680277057016


Gustavo Aparicio

Director de Conservación

Fundación Hábitat y Desarrollo

gustavo@habitatydesarrollo.org.ar


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